Guía práctica para la evaluación de las funciones ejecutivas

Gracias a las funciones ejecutivas podemos resolver problemas complejos y novedosos; participan en la planificación, organización y regulación de las acciones necesarias para adaptarnos rápidamente al entorno.
Así mismo, se apoya de otros componentes como son la atención o la memoria, indispensables para que la corteza prefrontal pueda ejercer su función. Es por ello por lo que a la hora de evaluar las funciones ejecutivas, haremos uso de pruebas que lleven implícita la medición del control atencional o la memoria de trabajo.

Las pruebas de evaluación neuropsicológica son primordiales y es que son más sensibles a los efectos del daño cerebral o a trastornos neurofuncionales en comparación a las pruebas neurofisiológicas o de neuroimagen anatómica.

Previa a la exploración neuropsicológica, hay que concertar una entrevista personal y familiar para acercarnos a la anamnesis o el historial clínico del paciente, que adquiere un valor esencial para conocer la situación previa del paciente y facilita el conocimiento de la personalidad actual para poder descartar la posibilidad de anosognosia -factor condicionante a la hora de rehabilitar los daños en la zona afectada.

Pruebas para la evaluación

Test de Clasificación de Tarjetas de Wisconsin (WCST) de R. K. Heaton, G. J. Chelune, J. L. Talley, G. G. Kay y G. Curtiss. Gracias a esta prueba podemos evaluar varios componentes: la actualización – capacidad para formar nuevos conceptos-, razonamiento abstracto y flexibilidad mental. La edad mínima para esta prueba es de 6 años y medio.

STROOP de C. J. Golden, con el que mediremos inhibición, atención excluyente y fluencia. Este test nos da la posibilidad de emplearlo con niños con una edad mínima de 7 años.

Trail Making Test (TMT) de K. Marvin, nos ayudará a evaluar planificación, flexibilidad mental, memoria operativa, inhibición, memoria prospectiva, fluencia motora y capacidad viso-espacial. Nos permite evaluar a pacientes a partir de los 8 años.

IOWA Gambling Test de A. Bechara, A. Damasio, D. Tranel y A. Anderson. Diseñado para evaluar la capacidad para tomar decisiones. La edad mínima para realizarlo es de 5 años.

Tareas Go – No Go de Dubois, miden la capacidad inhibitoria, control de la impulsividad, resistencia  a la interferencia, flexibilidad mental y control atencional. Esta tarea podemos pasarla desde los 6 años.

Pruebas de creatividad y pensamiento divergente como la prueba de imaginación creativa para adultos (PIC-A) de  T. Artola, J. Barraca, P. Mosteiro, I. Ancillo, B. Poveda y N. Sánchez. La usaremos a partir de los 18 años.

Para lograr una evaluación más eficaz en los más pequeños -apoyada de algunas pruebas neuropsicológicas como las Cartas de Wisconsin, entre otras- haremos uso de la Evaluación Neuropsicológica de las Funciones Ejecutivas en Niños (ENFEN) de J. A. Portellano, R. Martínez-Arias y L. Zumárraga. Es una opción práctica. Está diseñada para edades entre 6 y 12 años y está compuesta por cuatro pruebas adaptadas: fluidez verbal, construcción de senderos, construcción con anillas y resistencia a la interferencia.