La importancia de la rehabilitación neuropsicológica en trastornos psiquiátricos: la Depresión.

Por Alejandra Azcona Alberquilla

NeuroPsicóloga.

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Durante el Congreso de la Federación de Asociaciones de Neuropsicología Españolas (FANPSE) de este año 2017, se comentaron cuestiones de gran importancia como la necesidad de realizar rehabilitación cognitiva en pacientes con trastornos psiquiátricos, en concreto en la depresión mayor y el trastorno bipolar.
Vamos a centrarnos únicamente en el trastorno depresivo

¿Cuáles son los criterios diagnósticos del Trastorno Depresivo Mayor?

Según el DSM-5 estos son los criterios para el diagnóstico de Trastorno depresivo mayor:

A. Presencia de cinco (o más) de los siguiente síntomas durante un período de dos semanas, que representan un cambio respecto a la actividad previa; uno de los síntomas debe ser (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o de la capacidad para el placer.

  1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día según indica el propio sujeto o la observación realizada por otros
  2. Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades, la mayor parte del día, casi cada día (según refiere el propio sujeto u observan los demás)
  3. Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso, o pérdida o aumento del apetito casi cada día
  4. Insomnio o hipersomnia casi cada día
  5. Agitación o enlentecimiento psicomotores casi cada día (observable por los demás, no mera sensaciones de inquietud o de estar enlentecido)
  6. Fatiga o pérdida de energía casi cada día
  7. Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados (que pueden ser delirantes) casi cada día
  8. Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día
  9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse

B. Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo

C. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica.

D. La ocurrencia de un episodio depresivo mayor no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo, esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme, trastorno delirante, u otros trastornos del espectro esquizofrénico y otros trastornos psicóticos especificados o no especificados

E. Nunca ha habido un episodio maníaco o hipomaníaco.

Como vemos, en el manual diagnóstico del DSM-5 no hay mención de los posibles déficits cognitivos que pueda presentar el paciente, y que ayuden en el establecimiento del diagnóstico. Únicamente parecen hacer alusión a un posible déficit en la velocidad psicomotora y en la capacidad atencional (problemas para concentrarse). Aun así, en los últimos años ha aumentado el número de investigaciones que consideran necesario estudiar los síntomas cognitivos como característica central y nuclear de los trastornos afectivos.

Algunos cambios cerebrales en pacientes con trastorno depresivo

Se ha observado que las personas que muestran en las pruebas psicológicas una vulnerabilidad a sufrir depresión, presentan un menor grado de conectividad funcional entre regiones cerebrales como la amígdala y el córtex cingulado anterior. El déficit del neurotransmisor serotonina (5-HT) juega un papel en el funcionamiento cerebral postnatal ya que, las neuronas de algunas regiones como el hipocampo y córtex cingulado anterior, captan 5-HT en un punto crítico del desarrollo, y es posible que influya en el proceso de maduración de estas regiones. Por otro lado, también parece existir un aumento ventricular y anormalidades en la sustancia blanca especialmente en los lóbulos frontal y parietal.

Déficits neuropsicológicos

Se ha visto que la gravedad de la sintomatología del cuadro depresivo correlaciona positivamente con un mayor deterioro en algunas funciones ejecutivas como: inhibición, flexibilidad mental, fluidez verbal y velocidad de procesamiento. Otros procesos cognitivos afectados son la atención, el aprendizaje y la memoria episódica. Los fallos de recuperación de la información son debidos a que estos pacientes ponen en prácticas estrategias débiles para codificar los eventos y organizarlos en su sistema de almacenamiento de memoria. Es curioso que incluso en las fases de eutimia o de remisión de los síntomas, en algunos pacientes, los déficits cognitivos perseveran en el tiempo. Por lo tanto, es importante trabajar los síntomas cognitivos existentes en esta fase de la enfermedad.

Algunas posibles terapias

  • Terapia cognitivo-conductual: Se aplica para entender cómo piensa uno acerca de sí mismo, de otras personas y del mundo que le rodea (“cognitivo”), y cómo lo que uno hace afecta a sus pensamientos y sentimientos (“conductual”). Se ha visto que este tipo de terapia produce un aumento en el metabolismo de la corteza orbitofrontal.
  • Terapia farmacológica: Como los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) y los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Noradrenalina (IRSN).
  • Terapia electroconvulsiva (TEC): Consiste en una breve descarga eléctrica que se aplica en la cabeza y provoca una convulsión eléctrica. Se colocan electrodos en el cuero cabelludo del hemisferio no dominante para evitar dañar la memoria de recuerdos verbales.
  • Estimulación magnética transcraneal (TMS): La estimulación repetitiva del área dorsolateral prefrontal del hemisferio izquierdo se ha mostrado eficaz en depresión mayor.
  • Rehabilitación cognitiva: Destinado a mejorar o compensar los déficits neurocognitivos producidos por procesos que afectan el normal funcionamiento cerebral.
  • Psicoterapia: Tiene como objetivo el cambio de pensamientos, sentimientos y conductas.
  • Psicoeducación: Se proporciona educación o información a las personas acerca del trastorno psicológico que padecen junto con apoyo emocional, resolución de problemas y otras técnicas.

Desde la neuropsicología clínica se propone enfocar los esfuerzos terapéuticos en promover la recuperación funcional tras la estabilización de los síntomas. Utilizando un modelo combinado, se deberían aplicar programas que utilicen psicoterapia junto con la rehabilitación de los déficits cognitivos mediante estimulación cognitiva y otras series de técnicas eficaces.

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Bibliografía

Asociación Estadounidense de Psiquiatría. (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM 5. Arlington: Asociación Americana de Psiquiatría.
Carlson, R.N. (2010). Fundamentos de la fisiología de la conducta. Madrid: Pearson educación.

Maestú Unturbe, F., Ríos-Lago, M., Cabestrero Alonso, R. (2008). Neuroimagen. Técnicas y procesos cognitivos. Barcelona: Elsevier Masson

 

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